|
Fisiopatología
A partir de la estimulación nociceptiva de ciertos subtipos de fibras C y A delta por estimulación mecánica, térmica o química, se origina la respuesta dolorosa cuya información es conducida por las estructuras especificas señaladas y que se codifica mediante un patrón particular, distinto al de otras modalidades sensoriales.
Los nociceptores formados, en su mayor parte, por terminaciones nerviosas libres se clasifican en mecano-nociceptores y nociceptores polimodales. Son receptores de umbral alto que se activan ante estímulos intensos próximos a la lesión. Los mecano-nociceptores responden a estímulos mecánicos y la información es conducida a través de fibras mielinicas finas A delta con una velocidad de conducción de 10-20 metros/segundo, que habitualmente están relacionadas con la transmisión del dolor agudo. Los receptores polimodales están más relacionados con la transmisión del dolor sordo.
A partir de la activación de los nociceptores la descarga de potenciales de acción, conducida a través de fibras aferentes, se dirige hacia el asta posterior de la médula espinal donde establecen sinapsis con neuronas especificas localizadas, preferentemente, en la lámina I.

En los últimos años se ha atribuido un papel destacado al Sistema Nervioso Simpático en la organización de la respuesta periférica al dolor en determinados territorios. Se sabe que la liberación de Noradrenalina produce una activación de los receptores adrenérgicos Alfa 1 localizados en los nociceptores, y también se sabe que el aumento de la actividad simpática puede producir una vasoconstricción seguida de una isquemia, con aumento en la concentración de hidrogeniones y elevación del potasio extracelular.

El dolor agudo puede tener orígenes muy variados produciendose en distintas situaciones; postoperatorio, traumatismos, quemaduras, etc. También puede aparecer en enfermedades médico-quirúrgicas de diferente naturaleza asociadas, con frecuencia, a procesos inflamatorios. Si el impulso doloroso es de corta duración puede dar lugar a inmovilizaciones con el objetivo de proteger la zona afectada, pudiéndose producir al mismo tiempo una compleja respuesta neurohumoral que va a contribuir de una forma importante al mantenimiento de la homeostasis.
Al mismo tiempo se pueden asociar variaciones hormonales, en cuya génesis y desarrollo participan una serie de estructuras del Sistema Nervioso Central. La respuesta del organismo al dolor agudo va a producir una situación desagradable que puede ir asociada a un grado variable de ansiedad, aprensión y miedo, esta situación emocional puede potenciar la respuesta del individuo al estrés originada inicialmente por el dolor. Son muy variadas las respuestas en el comportamiento a que da lugar el dolor agudo mantenido, siendo las más frecuentes la ansiedad y el miedo, dependiendo de las características particulares del sujeto puede producirse, en ciertos casos, una reacción psicótica aguda que, en casos muy extremos, puede desarrollar un cuadro de delirio.

Como respuesta al dolor agudo torácico se producen con frecuencia una serie de contracturas de la musculatura torácica que pueden dar lugar a la aparición de espasmos musculares que dificultan o impiden la movilización. Puede aparecer un patrón ventilatorio que va a estar caracterizado por un aumento de la frecuencia respiratoria, una disminución del volumen corriente, de la capacidad vital y de la capacidad residual funcional y, como consecuencia de todo ello, una disminución de la ventilación alveolar. En determinados individuos con patología pulmonar previa puede desarrollarse un cuadro de atelectasias con una disminución de la difusión alvéolo-capilar e hipoxemia, la dificultad para toser hace que se acumulen secreciones que ayudan a empeorar la ya deficiente ventilación.
También es posible observar con cierta frecuencia una serie de alteraciones cardiovasculares derivadas del incremento de la actividad simpática. En la circulación periférica se pueden producir una disminución del flujo sanguíneo generalizado, derivado de alteraciones cardíacas. Pero más importancia aún tienen otra serie de modificaciones, como; la elevación de la frecuencia cardíaca, del volumen sistólico, del gasto cardíaco, incrementos en la presión arterial sistólica con un mayor consumo de oxígeno en el miocardio y una vasoconstricción coronaria refleja que puede desembocar en una isquemia coronaria y, eventualmente, en un infarto.
Ir al indice de generalidades |