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Epidemiología
El dolor agudo en líneas generales es un dolor infravalorado e infratratado que afecta a la mayoría de las personas a lo largo de su vida, motivo este por el que IASP patrocina el Año mundial contra el dolor agudo, para concederle la importancia y la repercusión que tiene en la población.
La iniciativa promueve un tratamiento mejor para el dolor agudo mediante la educación, y la mayor concienciación pública para ayudar a cubrir el vacío entre el conocimiento y tecnología existentes para su control. El tratamiento inadecuado del dolor agudo es todavía más la norma que la excepción. Si no se controla, los expertos advierten que el dolor agudo puede tener como consecuencia, estancias hospitalarias ampliadas y evolucionar a dolor crónico, además del disconfort que conlleva para los que lo padecen.

El dolor agudo es la razón más frecuente por la que los pacientes visitan un servicio de urgencias y también una queja común en pacientes de medicina interna y familiar a pesar de los avances sustanciales en la investigación del dolor en las últimas décadas. Este es uno de los motivos por los que desde esta organización se promueve la difusión de la información sobre dolor agudo mundial.
Realizando un estudio de los centros de atención sanitaria dónde más fácil es detectar estas lagunas de atención, se llegó a la deducción que los Servicios de Urgencias podían ofrecer una muestra representativa de este problema, ya que el dolor es el motivo más frecuente por el que los pacientes visitan las salas de urgencias (SU) [8].
En Estados Unidos Representa más del 70% de las visitas a la SU. Cada año tienen lugar más de 115 millones de visitas y solo el dolor de cabeza agudo representa 2,1 millones de estas visitas [4]. El dolor agudo también es un problema común en los consultorios de medicina familiar, medicina deportiva y especialmente de medicina interna. Un gran estudio realizado reveló que la puntuación media de dolor para pacientes de las SU era 8 de 10 y que al momento del alta la puntuación media era de 6. Aproximadamente el 41% de los pacientes declaró que su dolor agudo no cambió o aumentó después de la visita a la SU y casi tres cuartos informaron tener dolor moderado o intenso en el momento del alta. Los médicos de emergencias tienden a hacer un uso insuficiente de los medicamentos para el dolor.
En Francia en el 2007, se realizo una encuesta en el Servicio de Urgencias y más del 65% de los pacientes que se atendían referían dolor y en cuánto el grado de intensidad, a destacar, entre moderado y severo en un 70%. Al alta seguían conservando una puntuación elevada de dolor un 30% de los pacientes interrogados.
Tampoco se recoge adecuadamente el grado de dolor al alta del paciente.
En España en el 2011, se ha realizado un estudio del dolor en Urgencias por la SED en colaboración con la SEMES y se encontraron los siguientes datos:
1. El dolor constituye el 42.8 de las consultas en Urgencias
2. El dolor músculo-esquelético es el de mayor prevalencia
3. En el 46% de los hospitales hay establecidos protocolos de tratamiento para el dolor
4. Pero sólo existen programas institucionales en un 13%
5. Las escalas de evaluación se emplean en el 27% de centros
6. Aunque en el 54% afirman evaluarlo frecuentemente
El 24% registra los datos, considerando el dolor 5º constante vital
Apenas el 9% cuentan con cursos de Formación en dolor
Los AINEs, son los fármacos más usados
En consecuencia se muestra la necesidad de trabajar conjuntamente en los aspectos:
Formación
Protocolos estructurados
Programas institucionales.
En Andalucía también en el 2011 y ante la preocupación de la prevalencia del dolor en el marco hospitalario, que afecta al paciente ingresado, se ha elaborado una encuesta por la Asociación Andaluza de tratamiento del dolor en la que se han recabado los siguientes datos:
El 42,2% de los pacientes encuestados sufría algún dolor en el momento de la encuesta mientras que un 57,8% no comunicaron padecer dolor.
Casi dos tercios (61,6%) de la población encuestada reportó haber padecido dolor en las últimas 24 horas o en el momento del estudio.
Este segmento de la población que sufre dolor en momento del estudio o en las 24 horas previas, está compuesto mayoritariamente por mujeres con una edad media de 53 (±2) años
El 31,99% de los pacientes ingresados en servicios médicos reportaron dolor, mientras que este porcentaje aumentó al 62,8% en los pacientes de las áreas quirúrgicas
El porcentaje de pacientes con dolor en movimiento fue mayor que el de pacientes con dolor en reposo (34,69% para pacientes “médicos” y 59,98% para pacientes “quirúrgicos” frente al 24,7% y 50% respectivamente)
El valor del dolor medio según la escala STAS (para todos los grupos de edad) es de 1,79 para el subgrupo de pacientes quirúrgicos y de 1,38 para pacientes ingresados en servicios médicos
Del total de pacientes estudiados, un 12,8% no tenía pautado ningún medicamento en el momento de efectuar la encuesta.
Uno de cada cuatro pacientes (25,6%) tenía un medicamento prescrito, mientras que el 39,1% tenía dos medicamentos. Un 17,2% de los pacientes estaba tomando tres medicamentos mientras que tan solo el 5,3% estaba tomando cuatro o más medicamentos analgésicos o co-analgésicos
A la vista de las diferentes publicaciones y de las distintas investigaciones elaboradas se puede afirmar:
1 El dolor es una queja frecuente en las urgencias y en la hospitalización Con una alta proporción de pacientes con dolor severo.
2 Un número pequeño de pacientes son tratados de acuerdo a las recomendaciones publicadas. Sobre todo la morfina se usa muy escasamente.
3 El seguimiento en la recogida de datos de la intensidad del dolor es inadecuada. Por tanto la efectividad del tratamiento analgésico no se recoge apropiadamente.
4 Tampoco se recoge adecuadamente el grado de dolor al alta del paciente
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