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Se inicia una nueva etapa en el marco de las áreas temáticas, en este apartado vamos a tratar de poner en evidencia la prevalencia del dolor agudo, sus repercusiones , su adecuado tratamiento y todo ello con la colaboración de los distintos profesionales que van a recibir al paciente y que tienen que realizar una valoración global.
Generalidades.
Introducción
Se define el dolor agudo como; un dolor de inicio brusco, intenso y localizado, normalmente de duración limitada y que se puede asociar a una serie de cambios fisiológicos (sudoración, taquicardia, hipertensión arterial, etc), siendo lo más importante, tanto para el paciente como para el médico conseguir un alivio rápido y obtener una potencia analgésica adecuada una vez que se inicia el tratamiento.
El dolor agudo está formado por una constelación compleja de experiencias sensoriales, preceptúales y emocionales desagradables, aunadas a determinadas reacciones autonómicas, cognoscitivas, emocionales y conductuales concurrentes.
Dentro del dolor agudo es posible diferenciar dos fases sucesivas:
1) Una primera sensación dolorosa que se manifiesta inmediatamente y, que habitualmente cesa en poco tiempo, a esta sensación se la conoce como dolor primario o dolor rápido. Se piensa que en este tipo de dolor la información nociceptiva es conducida mediante fibras mielinicas delgadas A delta. Desde un punto de vista práctico esta manifestación del dolor presenta un gran valor topográfico, pues nos permite localizar inmediatamente y con gran precisión el origen exacto de la agresión. Esta sensación desencadena una respuesta de defensa, que puede limitarse a la aparición del denominado reflejo de retirada de la parte del cuerpo que sufre la agresión, o bien puede traducirse en una contractura muscular o en una inmovilización.
Se trata, pues, de un verdadero sistema de alarma del cuerpo humano, por lo que puede ser considerado como un dolor muy útil ya que induce una reacción de defensa en el individuo.
2) A esta primera sensación localizada le sigue una segunda fase conocida como dolor secundario o dolor lento, esta sensación es conducida hacia el Sistema Nervioso Central mediante fibras sensitivas nociceptivas amielinicas de tipo C, de conducción más lenta. Su intensidad y su duración van a guardar cierta relación con la intensidad del traumatismo original o con las lesiones tisulares inflamatorias que lo acompañan.
Paralelamente y como una respuesta a la agresión dolorosa, se va a desarrollar una situación de estrés que se traduce en la puesta en marcha de una serie de reacciones neurovegetativas de defensa que pueden acompañarse, a su vez, de un cuadro de ansiedad. Este cuadro varia según la naturaleza de la agresión y de la propia estructuración psicológica del individuo.
Fisiopatología
Epidemiología
Consecuencias del inadecuado tratamiento del dolor agudo
Beneficios del correcto tratamiento
Vías de administración de fármacos
Evaluación del dolor
Tratamiento
Fármacos utilizados en el tratamiento del dolor agudo
Utilización clínica de los analgésicos
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Director de área |

Dra. Rosalía de la Torre |
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Ultima actualización |
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2012-04-19
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